Las muertes del Monte Everest y el extraño caso de Lincoln Hall.

Localizada en el Himalaya, delimitando la frontera entre Nepal y China, y a una altura de 8,848 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el Monte Everest, considerada la montaña más alta del mundo.


El clima ahí arriba es extremo. En invierno, la temperatura promedio en la cumbre es de -36ºC, legando a alcanzar hasta los -60ºC, y en Verano, durante los meses más cálidos, la temperatura promedio es de -20ºC.


A partir de los 8.000 metros de altura, los escaladores entran en una zona conocida como “zona de la muerte”, una zona donde la adaptación climatológica es casi imposible, y ya que la cantidad de oxígeno se reduce drásticamente, es necesaria la utilización de botellas (tanques) de oxígeno.

Una vez en la “zona de la muerte”, el peligro al que se enfrentan los escaladores, se incrementa de manera importante. Si sufriese el indeseable “mal de altura”, alguna fractura por caída, congelaciones, o cualquier otra razón que le impidiese moverse por sí mismo, sería prácticamente imposible su rescate.
Peter Boardman. Desaparecido en l982 y encontrado 10 años después


 Si el cayese y no fuese capaz de continuar de pie por sí mismo, es una tarea casi imposible que un grupo de escaladores lo ayudasen a salir de la “zona de la muerte”. Las bajas temperaturas, la necesidad de hacer hasta 3 respiraciones a cada paso que se da, lo hostil del terreno y la necesidad del corazón de latir más rápido, incluso estando en reposo, para poder suministrar oxígeno, hace que esta tarea sea imposible hasta para los montañistas más experimentados. A esa altura, ni un helicóptero puede llevar a cabo algún tipo de rescate.


A la fecha, hay más de 200 cadáveres en el Everest, 150 nunca se han encontrado. Las rutas de acceso a la cima de la montaña, se encuentran llenas de cuerpos (más de 40), que han quedado exactamente en el punto donde murieron. Muchos de ellos (al desconocerse de quién se trataba), han sido ‘bautizados’ utilizando apelativos de acuerdo al tipo de ropa que llevaban, o la postura de sus rígidos cuerpos sin vida y son utilizados como puntos de referencia.

Dos nepalíes, en 1982, trataron de rescatar un cuerpo y murieron en el intento. Todos los que acceden por la ruta Sur tienen que pasar sorteando un cadáver, a menos de un metro, siguiendo las cuerdas guía.
Apodado "El saludador" por la postura de sus brazos

Existe una gran polémica por los intereses comerciales que existen en el Everest. Los clientes contratan a un guía y unos sherpas para subir, y pagan por conseguir llegar a la cima, ese es su principal objetivo y no la de ayudar y rescatar a terceras personas, aunque no siempre es así.

Una de los muchos casos que ejemplifican trágicamente la incapacidad de los escaladores de rescatar a alguien que pierde auto suficiencia en la montaña es el de Francys Arsentiev, experimentada montañista quería conseguir la cima sin oxígeno, y el 22 de Mayo de 1998 logró su objetivo junto a su marido, Sergei Arsentiev.
"El botas verdes" un punto de referencia

Durante el descenso, en medio de la oscuridad y aunado a la poca visibilidad en lo alto de la montaña, la pareja se separó sin darse cuenta. Sergei llegó al campamento pero su mujer no. Al percatarse de eso, cogió varias botellas de oxígeno y volvió a buscarla.

La mañana del 23 de Mayo, una expedición encontraba a Francys a unos pocos metros de la cima semiinconsciente y con síntomas de congelación. Tras suministrarle oxígeno, intentaron arrastrarla pero les resultó imposible y se vieron obligados a abandonarla. Llegando al campamento, se cruzaron con Sergei que subía a rescatarla. Esa fue la última vez que Sergei fue visto con vida.

Cathy O’Dowd contó que Francys no dejaba de repetir entre sollozos que no la abandonasen. Después de intentar reanimarla y arrastrarla durante más de una hora, Cathy y su equipo se vieron obligados a abandonarla, escuchando sus súplicas mientras se alejaban. Francys murió por congelación.
Francys y Sergei Arsentiev

Por algún motivo, los cuerpos no quedan enterrados bajo la nieve, sino que permanecen visibles durante varias décadas. Tal vez sea por los fuertes vientos que limpian la nieve que cae sobre ellos, o quizás sea por los colores de sus ropas que atraen mejor la luz del sol, consiguiendo el suficiente calor como para que la nieve no endurezca. Muchos cuerpos continúan en la cima más alta del mundo.

Pero existe un caso extraordinario, al que hasta la fecha, no se le ha podido encontrar una explicación. Tal es el caso de Lincoln Hall.

Bautizado por la prensa como el “muerto viviente” del Everest, el 25 de Mayo del 2006, Lincoln Hall descendía de la cima, presentando serios problemas de mal de altura, lo que le causaba serias alucinaciones. Los sherpas trataron de ayudarlo hasta que se quedaron sin suministros y el jefe del equipo les ordenó regresar, abandonando a Lincoln a su suerte. Cuando llegaron al campamento, comunicaron a su familia el fallecimiento.
Pero, insólitamente, al día siguiente, a las 7 de la mañana, un equipo estadounidense encontró a Lincoln Hall, a 8,700 metros de altura en la montaña. Se encontraba sentado con las piernas cruzadas, no llevaba puestos los guantes y se encontraba con el torso desnudo. Estaba cambiándose la camiseta, no llevaba las gafas, el gorro, ni máscara o botellas de oxígeno, ni saco de dormir, mantas o abrigos que le cubriesen de las bajísimas temperaturas en la montaña, ni cantimplora de agua. Sólo dijo: “Les sorprenderá verme por aquí”.


Lincoln Hall


Inmediatamente se coordinaron las labores de rescate. Doce sherpas fueron enviados y se unieron a los 4 integrantes de la expedición. Lograron que Lincoln bajase andando hasta el campamento, y aunque sufrió graves congelaciones en los dedos de los pies y las manos y un edema cerebral, finalmente se recuperó. Todavía hoy es un misterio para médicos, especialistas y experimentados montañistas, cómo pudo resistir su cuerpo a aquella noche a 8,700 metros de altura, las bajas temperaturas y las inclemencias del tiempo. El caso de Lincoln Hall, es hoy un misterio aún sin resolver.

¿Quiénes son los Sherpas? Los sherpas son habitantes de las faldas del Everest, lo que explica su fácil aclimatación y su resistencia a la altura. Alrededor del Everest viven algo más de 12.000 sherpas, quienes trabajan como guías y cargadores personales y cobran entre 5,000 y 7,000 dólares por llegar a la cima.
Son ellos los que colocan la mayoría de las cuerdas fijas y aceptan que no escalan montañas por el placer que mueve a los occidentales, sino para ganarse la vida.

Los sherpas, cargan el equipo, montan los campamentos de altura, fijan cuerdas, cocinan o rescatan (si es que es posible) a los que se encuentran en problemas. Los sherpas son hombres fuertes, que gozan de aclimatación natural a la altura, lo que les permite moverse con facilidad allí donde la mayoría de los occidentales apenas puede caminar.



El 18 de Abril del 2014, un alud acabó con la vida de 16 sherpas, dejando malheridos a otros 6. El mayor accidente sucedido en la historia del Everest hasta la fecha, ocurrido a 5.800 metros, en el conocido como Campo de Palomitas de Maíz, llamado así por la forma de los enormes bloques de hielo esparcidos. Cuando las víctimas se encontraban a 150 metros del final de ese peligroso tramo, se produjo una avalancha provocada por un enorme bloque de hielo.

La gloria y el infierno de la montaña más alta del mundo.

En memoria de todos los que han perdido la vida allá…Descansen en paz.

Sigma Investigación Paranormal

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Fallecidos_en_el_Monte_Everest