YULE, las raíces paganas de la Navidad

Yule, las raíces paganas de la Navidad.

El punto más bajo del sol en el cielo marca una de las principales y más  tradicionales fiestas paganas.




Detrás de una de las fiestas más importantes del cristianismo, se encuentran las raíces de uno de los festivales paganos más importantes del año: El Yule, solsticio de Invierno, o la Noche Larga. Es el momento en que la gente se reúne con familiares y amigos para comer buena comida, beber wassail (una bebida de sidra caliente, que se bebe tradicionalmente como parte integral de wassailing, un ritual de bebida en el Medieval Christmastide, destinado a garantizar una buena cosecha de manzana al año siguiente) y despedirse del sol cuando llega a su punto bajo en el cielo; este año, 2018, ha sido el Viernes 21 de diciembre.  

Aunque lo que se conmemora el día de Navidad es el nacimiento de Jesús, en realidad la fecha de su nacimiento es aún desconocida, ya que, ese dato no se ha podido encontrar en ningún documento histórico, y fue hasta 3 siglos después de su nacimiento que la Iglesia cristiana decidió elegir el 25 de diciembre para celebrarlo.

La Iglesia tenía muchos problemas con el Paganismo Politeísta Romano, así que, lo que hicieron fue elegir una importante fiesta pagana que representara algo similar al nacimiento de Jesús para suplantar esa fiesta y de paso hacer un poco al lado al paganismo. La fecha elegida fue el solsticio de invierno, fecha en la que los romanos celebraban el "natalis solis invicti"  nacimiento del sol invicto, un día que forma parte de los Saturnales, fiestas que duraban un semana.


El fenómeno de la luz solar menguante es fundamental para las festividades de Yule. Es  un fenómeno único en el ciclo anual, es el momento en el que el sol se encuentra más lejos del ecuador de la tierra. Cada día, a medida que el sol sale en el horizonte oriental, se mueve un par de grados al norte o al sur. Cuanto más cerca del solsticio de verano, más al norte, el sol saldrá y se pondrá; Cuanto más cerca del solsticio de invierno, más al sur. Curiosamente, en los solsticios, el sol saldrá y se pondrá en el mismo grado tres días seguidos. Debido a este fenómeno astrológico, el solsticio de invierno es el día más corto del año, y su noche, la más larga del año, y es, a partir de este momento, en el que el sol empezará a subir un poco más por el cielo y el día irá ganando terreno a la noche, por eso, esta fecha ha sido siempre celebrada por muchas culturas como el día de un nuevo nacimiento, ya que el sol sale cada día para alejar poco a poco a las tinieblas y darle paso a la luz.

Para los paganos, este era  el reinicio  anual para el sol, cuya energía se observó que aumentaba y disminuía a lo largo del año. En el solsticio de invierno, se pensaba que el sol "moría", sólo para ser "resucitado" tres días después. Y aunque en la antigüedad se llegó a comprender que el sol regresaría, todavía era aterrador ver cómo la tierra se apagaba y la luz se atenuaba. Muchas culturas vieron esto como el rostro del caos borrando todo el orden que los humanos habían puesto delicadamente en su lugar. En Roma, la gente celebraba Saturnalia  (Las Saturnales o Saturnalia en latín, eran unas festividades romanas que se celebraban en honor al dios Saturno. La fiesta se hacía en el Templo de Saturno y el Foro Romano, en donde los asistentes participaban de banquetes, festejos e intercambio de regalos.) Como una forma de apaciguar a El Señor de Misrule. En Europa Central, vemos a Krampus como la cara del caos. Para los antiguos egipcios, los últimos momentos del entierro de Osiris tuvieron lugar en el solsticio, tres días después, Isis daría a luz a Horus.



Se cree, que las fiestas de Yule, tendrían una duración aproximada de 12 días, que comenzaban en el solsticio de invierno y terminaba por la fecha de Reyes. Durante estos días, se hacía un alto a las guerras y los negocios, para dar paso a grandes celebraciones con banquetes e intercambios de regalos. Algunas de las costumbres aún arraigadas en muchas culturas, vienen de los pueblos Nórdicos y Celtas, quienes tomaban estos días como un descanso antes de reiniciar los trabajos propios de la primavera, y era a partir de entonces que el sol comenzaba a elevarse por el cielo trayendo la luz y alejando la oscuridad del frio invierno. Este era, por lo tanto, el momento ideal para realizar todo tipo de rituales y ofrendas en honor a los dioses de la fertilidad para conseguir buenas cosechas ese año. Y entonces comenzaban las celebraciones, en las que encendían fogatas y danzaban alrededor de ellas, se preparaban grandes banquetes con los animales sacrificados en honor a los dioses. En estas fiestas, la familia y los invitados eran muy importantes, por los que se les llenaban de regalos y atenciones, como aún se hace en la actualidad.

Otra tradición de origen pagano que aún conservamos hoy en día, es la del tronco de Yule, se cree que el tronco de un árbol era encendido y lo dejaban arder durante 12 horas, con el propósito de alejar a los malos espíritus y atraer la prosperidad. Hoy en día queda un poco de esa tradición, pues en algunas culturas, la noche víspera de navidad, el banquete suele incluir un pastel en forma de tronco de chocolate.

Otro de las piezas más representativas de la navidad con origen pagano, son sin duda, el árbol y santa Claus. Se cree que estas culturas cortaban un árbol y lo ponían dentro de casa para representar el árbol de la vida. En cuanto al viejo san Nicolás, se cree que podría ser un amalgama de Odín, quien se creía que en estas fechas, cabalgaba por el cielo con su caballo asustando a los malos espíritus, y que si los niños habían sido buenos y dejaban un poco de azúcar y heno para su caballo, éste le dejaría a cambio un regalo.

Otra leyenda posiblemente celta ligada a Yule, habla de dos dioses, el dios roble y el dios acebo, a veces considerado un sólo dios dual, y que se creía se turnaban para gobernar las dos mitades del año. En Yule, el dios roble derrota al dios acebo para atraer la luz y el verano al mundo, y a su vez, en verano, el dios acebo derrota al dios roble para atraer las tinieblas y la oscuridad del invierno. Podría ser aunque no se sabe con certeza, que el dios acebo que reinada durante la segunda mitad del año, hubiese sido también inspiración de santa Claus, pues se representaba como un anciano de larga barba, vestido de rojo y verde, y que era muy amable con los niños. Lo que con certeza queda de ese dios pagano, es la costumbre actual de decorar las casas con acebo.


Podríamos continuar mencionando muchas similitudes entre las costumbres paganas y las actuales festividades navideñas, pero haríamos un artículo demasiado extenso. Esperamos que hayaís disfrutado de esta recopilación de algunos de los orígenes paganos de la navidad. Y a propósito de estas fechas, queremos desearos, desde Sigma Investigación Paranormal, unas mágicas y felices fiestas navideñas.

Grupo Sigma Investigación Paranormal.